8 de abril de 2009

Camine, leí, me bañe de sol.
Lloré un poco. Soñé despierta y dormida.
Respire, comi y viví el mar.
Y tambien nadé con un pez...


3 de abril de 2009

1 de abril de 2009

Con el galleguito en el mp3...

Déjate convencer
(Ismael Serrano)
Una día la vida echará abajo tu puerta.
Rendida, acorralada te pedirá cuentas por este fracaso,
por haberme mentido.
Y no encontrarás al hombre que te ponga a salvo,
que el hecho de estar vivo siempre exige algo.

Déjate convencer,
duerme esta noche conmigo.
Que el amor se encuentra antes si se busca.
Mira que casualidad si yo fuera tu hombre
y la duda de haberte dado luz
no te deja dormir nunca.

Déjate convencer.
Ya habrá alguien que se haga cargo
de recoger las culpas de este pecado.
A donde iré, sin este abrazo.
No te puedes negar,
no sea que nuestro pasado nos llegué a atrapar.
Esta noche está en nuestras manos
decir alguna verdad que ya,
que ya mentimos a diario.

Anda, echa un vistazo a tu alrededor,
no seas tonta,
mira que no hay un alma que llevarse a la boca,
que hay que repartir caricias y esta noche me toca.
Que yo también comparto los mismos miedos,
también busco una cinta para atar el tiempo.
También arrastro conmigo una cadena de sueños.

30 de marzo de 2009

Este fue el mejor verano que pasé, entre helados y sus manos.
Aunque no lo haya dicho, cada nochecita de calor que compartimos, el elegir los sabores y sentarnos a charlar del trabajo, de la vida, de nosotros, fue lo que más disfrute en los últimos tiempos.
La costanera, sus historias, su olor mezclado con el de mi perfume, sus canciones. Todo.
Y el paisaje de la laguna clavado entre los ojos. Tengo de esa noche un cielo eterno y lleno de estrellas que nos cobijó, panza llena corazón contento. Tengo en la memoria la casita azul y sus habilidades de asador sin improvisaciones. Y su abrazo protector y sus besos. Y mi título de Campeona Invicta de Truco.
Los gestos cotidianos de amor: la comida casera, los mensajes y regalitos para contarme que si, que estoy, que te acompaño adonde vas, que te hago falta, como me haces falta... a veces como el aire.
Todo eso que no menciono, no agradezco porque es tan insondable que me conmueve, me deja sin palabras pero con la sensación de que estallo, de que una marea calida me envuelve y me salva… Me entenderás?
El último pensamiento que visita mi almohada por las noches, y lo primero que me aparece ante los ojos junto con la luz de mañana sos vos.
Para qué negarlo, no puedo decirlo de otra forma: hoy sos mi vida. Mi vida es chiquita, desordenada, llena de altibajos hoy te tiene a vos luz guía esperanza.
Seguro te parecerá demasiado, en especial cuando todo es tan complicado… Pero entonces, cómo se llama ese temblor en el interior cuando es tu voz de lengua de gato la que me llama? Cómo explicar lo que sucede cuando estamos juntos, sostenidos sólo por nuestras miradas? Con que palabra se nombra al brillo de tus ojos clavándose en los míos? Como descansar sin abrazar tu espalda o besarte la nuca y las orejas pequeñitas? Cómo no querer cuidarte, protegerte, si a veces me pareces una criatura extremadamente sensible, expuesta a los sinsabores de la vida? Como no amar tu humor, tus ideas (las geniales y las retorcidas), tus celos tontos, tu forma tan distinta de ver la vida? Como no hacerte el amor con el arte que requiere?
Te quiero tanto tanto
(Tengo dos palabras guardadas, que dijiste y que tambien dije: son tuyas y mias de nadie mas!)

1 de marzo de 2009

1 de febrero de 2009


Mi familia, el río, el sol del domingo

Manuel García en el Mp3

Vos en mis pensamientos

y una sonrisa que va y viene




Tu ventana;

que es una lámpara, una espada

una bandera que alzó el corazón

con chocolate y olor a limón

se hizo una estrella...
(Tu ventana - Manuel García, "Pánico")

18 de enero de 2009

Buenos dias le dé Dios

Tenía una gran cruz de plata colgada del cuello, los labios y los aritos de color cereza, el porte de una señora coqueta, arreglada para los trámites de un jueves por la mañana. O como quien va al médico, en una visita de rutina, de ésas que hacen los jubilados para salir de casa.
Alta, de cabellos grises, saludo al colectivero con voz clara y fuerte, colocó las monedas en la máquina. Luego se paró en el pasillo, estiró el brazo donde colgaba su cartera y mientras se acomodaba en el pasamanos elevó la voz. Creí que iba a dar las virtudes de algún producto de venta directa. Me equivoqué.
“Sres. Pasajeros, buenos días. Soy una señora de la asociación cristiana del Sagrado Corazón. Les pido que en esta mañana que compartimos este viaje agradezcamos a Dios las oportunidades que nos da como este nuevo y maravilloso día. Quien quiera y no tenga vergüenza puede hacer la señal de cruz como la hacen normalmente, sino la pueden hacer por dentro. Demos gracias diciendo la oración que nombra al padre celestial y que comienza: Padre nuestro que estás en los cielos…”
Un par de pasajeros le hicieron eco y recitaron el Padrenuestro. La chica que estaba a mi lado se persignó. Yo murmuré mentalmente el rezo, clavé los ojos en la señora y no pude despegarlos de ella en todo el tiempo que duró la oración.
Tuve una sensación ambigua, por un lado pensé que era una forma diferente de comenzar el día. Es reconfortante invocar la protección divina al empezar la jornada.
Después se me instaló la idea de la gente no católica que estaba en el 298, de su derecho a no sentirse atosigados por algo que era impuesto por la buena voluntad de la señora… Nadie se ofendió, o por lo menos no se escuchó una queja, ni un comentario en contra.
La señora de la asociación católica termino su oración, agradeció a todos y se sentó junto a la ventana.