30 de enero de 2011

... de pronto todo pareció tener un simbolismo, como en un ritual
y luego fue la ausencia.

7 de enero de 2011

y de pronto me doy cuenta:
no quiero conformarme con menos de lo que
merezco.

No puedo.

No me sale.

2 de enero de 2011

FELIZ AÑO NUEVO

Amor es...
alegría
libertad
confianza
caricias
respeto
cuidados
humor
compañerismo
reciprocidad
compartir

¡POR UN 2011 LLENO DE AMOR!

21 de diciembre de 2010

Tanto - Lucio Mantel (Nictógrafo)

Tanto, de verdad
quiero inspirar
toda esta luz
repleta de luz.

Tanto de verdad
quiero exhalar
esta sombra
ausente de luz

Cristo solo,
cicatrices,
inspirar toda esta luz.

Sólo tengo cielo sucio
exhalar esta sombra

Tanto, de verdad
quiero inspirar
toda esta luz
repleta de luz.

(una canción que es una plegaria, no?)

24 de noviembre de 2010

Happy beginning

Hago el bizcochuelo y te escucho.
Escucho la emoción surcar los espacios y derramarse de este lado de la línea telefónica
Oigo tu voz narrando la historia, reconstruyéndola para que no parezca un sueño.
De a partes y con los detalles justos.
Rememorás de manera que puedas vivirlo de nuevo, para tener la certeza de que todo esto que sentís en la piel, en el pecho, en la casa, en los libros es real. Existe.

Si. Existe. Y podés repetirlo como un mantra y disfrutarlo cada vez.
Existe y te pasa a vos, que lo miras todo con cara de sorpresa y con los brazos bien abiertos.

Me lo contás, mientras tu risa y tu anhelo se escapan de los cables y me rodean como mariposas.
Te pienso, te imagino, con los ojos chiquitos de tanta sonrisa que te estira la cara.
Y entonces tambien me río porque estoy acá, compartiendo con vos esta charla que me honra.

El olor del bizcocuelo de nombre raro se dispersa, como tu alegría, por toda mi casa.
Apuesto por vos, por lo que viene. Admiro el coraje, las ganas.

Hay tanto por hacer. Tanto por aprender.
Hay que hacer lugar. Estar liviano.

Disfrutar. Contarlo. Animarse. Compartirlo. Vivirlo.
Ya no hay sinónimos para nombrar la felicidad.

Cosas que te pasan si estas vivo (parafraseando a Liniers)

Hoy me desperté una hora antes de que sonara la alarma del celu. Y me levanté porque ya era de día y el sol invadía la habitación. Temprano. Muy temprano.
A la mitad de la mañana, unos golpes en la puerta me indicaron que algo pasaba: mi vecina de al lado se había quedado fuera de su departamento, con su hijito Martín de tres años. La llave estaba adentro. Imposible entrar sin romper la cerradura.

Entonces apareció él. Uno de esos hombres imprescindibles.

Mi portero Hugo.

El Señor Hugo tiene un ojo bizco, es alto, ágil y tiene sus años. Es más, no recuerdo el consorcio sin él.

Muy amablemente, entraron a mi depto y con la agilidad de Felipe (aunque sin su velocidad) trepó por mi balcón, dudó un poco con una pierna colgando al vacío y luego se deslizó con una gracia más que digna en el balcón vecino.
Cabe decir que vivo en un segundo piso y que los altos enrejados de seguridad hacen dificultosa la tarea de pasar la medianera, que es de vidrio esmerilado.
En un santiamén, mi vecina con Martín en sus brazos y yo con Feli en los míos (que maullaba como loco porque quería aprovechar la boleada para escapar), vimos como el Señor Hugo abría la puerta con una gran sonrisa instalada en la cara.

Me dieron unas ganas terribles de aplaudirlo, pero no me animé… además se me iba a espantar el gato!

Así que ya saben, en mi consorcio hay un hombre que parece común, pero que es capaz de solucionarte un problema con valentía, estilo y una sonrisota.

Grande Hugo!