14 de febrero de 2010

El año del Tigre

Hoy empezó el año 4708 para los chinos.
Estuve en el Barrio Chino cuando el Dragón y los Leones visitaban los negocios, festejando con comidas aromáticas, música, muchos faroles rojos y chucherias deliciosas.
Dicen que el año del Tigre es un año de conflictos, si no se sabe regular la potencia de los atributos de este animal: poder, fuerza, autoridad y orgullo.
"Los tigres rugen cuando hay viento" reza una frase que interpreta al Horóscopo, es decir "los grandes hombres se levantan cuando surgen retos". Confio en que este año, las caracteristicas del Tigre sirvan para dar impulso a los cambios que busco.
En una de las tantas vueltas por el lugar, tratando en vano de escapar del gentío, encontré un templo. Y entré. Me saqué las sandalias, aspiré la energía en forma de humareda que salía del altar y encendí mi sahumerio. Pensé en un deseo con los ojos cerrados y el corazón abierto.
Algo habia en el ambiente: una especie de plegaria colectiva, un alma multitudinaria, no se cómo llamarlo. Y de a poco se fueron aflojando los dolores de adentro... como si al pisar el suelo con el pie desnudo hubiese hecho una "descarga a tierra".
Ahora el cuerpo me reclama las horas que lo tuve ajetreando de aqui para allá.
Pero en el espejo hoy mis ojos me sonrieron otra vez.
Me asustaba pensar que se les hubiera olvidado la costumbre!
Un día feliz, desde el mate tempranero y de a dos hasta la cama que me espera con la certeza de que esta noche no será de sueños revueltos y de pestañas empapadas, sino de reposo tranquilo y confiado en que mañana será otra oportunidad para seguir aprendiendo.

13 de febrero de 2010

EL FORNICIO

Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente
besara, mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española mía,
francesa mía, inglesa, ragazza, nórdica boreal,
espuma de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa,
te todavía enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras, te
lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
parara el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!



Gonzalo Rojas

8 de febrero de 2010

Reir


Los días están más que furiosos, más que tristes últimamente...

Ya veré que hago yo con tanto sentimiento desbocado dentro del pecho.

Será momento de aprender a encaminarlos, a dejarlos libres midiendo su intensidad.

También siento que la inseguridad (mi inseguridad) va desapareciendo paso a paso

Ya no tengo miedo

Ya no tengo miedo

Ya no tengo miedo

Ya no tengo miedo

Será que esto también es crecer...
Reirse en defensa propia me pareció la manera más inteligente y sensible de pararse frente a la Vida. Un nuevo plan de acción a implementar en este 2010. (Merci, Campesina!)






24 de enero de 2010

Durante muchos años (tal vez demasiados) creí que el amor no era algo para mi.
Que era una especie de característica que venía o no con uno, como la forma de los ojos o el tamaño de la nariz. Pensaba que algunas personas lo encontraban de manera más natural. Que era una especie de inclinación genética, como aquellos que tienen más habilidades para tocar el clarinete o los que disfrutan de intrincados problemas matemáticos. En fin, justificar mi cobardía por no entregar el corazón. ¿Con que motivo?

A los 13 años descubrí que mi verdadero padre es alguien a quien llamaban “El yacaré”, quien no se sintió seguro como para enfrentar un embarazo no deseado y desapareció. Y sigue sin estar desde hace 32 años.
Mi padre fue el que me había dado su apellido, el gusto por el helado de limón y cierta inclinación a la izquierda en política. Ese que sí había estado, a pesar de sus modos cortantes y su marcada preferencia a mis hermanos menores.

A mis 16 años eso cambio.
Mi padre, el único al que conocí, empezó a interesarse por mí de una manera abominable. Dos intentos de abuso me llevaron a vivir con mis abuelos, a alejarme de mis hermanos y de mi mamá. Y cuando pidió perdón, lo hice, más por los demás que por mí misma. Todavía no puedo perdonarlo. No quiero hacerlo, todavía me hace llorar, me hace enfurecer.

Me fuí a empezar de nuevo, escondiéndome entre mis viejitos, que me cuidaron y me protegieron. Tanto me escondí, que el amor no me encontró durante todo el tiempo que estuve con ellos.
Tanto, que me convencía que había gente que podía intentar, entregarse, fallar, reinventarse y recomenzar otra vez. Y después estaba yo. Que no intentaba, ni fallaba: era infalible. ¿Como podría equivocarme, si no tenía la suficiente valentía como para arriesgar?

Y así estuve mucho tiempo. Casi sin vivir, como si me hubiera programado en el modo “hibernación”. Veía pasar los días, el tiempo, actuando como autómata frente a algunas cosas, manteniendo al mínimo mis reacciones.

No recuerdo cuando empecé a cambiar de a poco. Todavía me cuesta hacerme cargo de mis reacciones, identificarlas: saber cuándo y cuánto estoy molesta triste cansada. La felicidad es más fácil de reconocer: es energía en el cuerpo y es paz en el alma.

Hoy sé que el amor es algo que hay que tener el coraje de vivir. Implica una rendición, un estar con el corazón en la mano, indefenso y expuesto a ser herido. El amor es involucrarse, entregarse, sin resignar la esencia de uno mismo. Ser de a dos, sin dejar de ser. Ser sinceros, poder confiar, ser compañeros, hacer un intento más por entenderse. Estar aun cuando el otro necesita espacio.
No se cuál será la formula perfecta, pero creo si esas condiciones no se cumplen, se está en pareja, pero se está solo.

Hoy ya no creo que el amor me sea una cosa extraña, que sólo le pasa a otros. Lo vivo como me sale, por las puntas de los dedos, con esta sonrisa que me abarca la cara, a veces tambien con algunas lágrimas.
Hoy lo vivo. Ya no tengo miedo.




21 de enero de 2010

Delicias cotidianas

  1. Los besos dados con deseo y libertad, dar afecto a traves de las puntas de los dedos, invadir la otra parte de la cama y ser recibida con un abrazo, compartir las pequeñas experiencias del dia a dia.
  2. La risa de las niñas pequeñas que me rodean, que revolotean como mariposas y me hacen cosquillitas en la garganta, de donde se sueltan las carcajadas
  3. El cielo, maravilloso y celeste, y la luna redonda en las noches de río.
  4. La voz de Cortázar desde el mp3, mientras viajo en colectivo
  5. La voz de una amiga que me hace saber que esta feliz
  6. Los helados
  7. La esperanza

9 de enero de 2010

Solar

"Y tu luz divina iluminará los dias de mi vida, si me vienes a buscar"

Bienvenido 2010!
Hoy, sólo unas preguntitas:
¿Cuándo amor cabe en un ser humano?
¿ Y en dos?

(¿Y quién me borra esta sonrisa de la cara?)

Luz divina, Lisandro Aristimuño

11 de octubre de 2009


Quinientos veinticinco mil

seiscientos minutos

Quinientas veinticinco mil

horas de paz

Quinientos veinticinco mil

seiscientos minutos

¿Cómo se mide un año más?

¿En días? En noches?¿En tardes? En desayunos?

¿Pulgadas? Furor ? En risa o placer?


En quinientos veinticinco mil

seiscientos minutos

¿Tú cómo mides un año de ser?

¿Qué tal amor? Qué tal amor?

¿Qué tal amor? Mide en amor

Tiempos de Amor. Tiempos de Amor

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos

Quinientos veinticinco mil planes qué hacer

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos


¿Tú cómo mides a un hombre, a una mujer?
¿En lo que aprendió? En cuanto él lloró?

¿En lo que olvidó? O cómo ella murió?



Es hora del canto a esta dulce eternidad

De celebrar un año en la vida de la amistad

Recuerda el Amor. Recuerda el Amor

Recuerda el Amor. Mide en Amor



Mide, mide tu vida en amor

Tiempos de Amor. Tiempos de Amor

(Tiempos de amor - RENT)



Gracias, Horacio

Por enseñar a amar la vida, a sacarle el jugo a cada minuto

de cada hora de cada dia de tus 71 años.

Gracias Hora

En las buenas y en las malas, viejito lindo

Hasta siempre, amigo mío