Construía una pared. No era una pared solamente. Era un castillo. No de piedra. Era frío y blanquísimo. Era de hielo.
Colocaba con mis propias manos uno tras otro los pesados bloques de hielo para levantar las paredes. La blancura de los ladrillos me cegaba, el frío me enrojecía los dedos y me quemaba la piel, pero yo seguía y seguía sumando piezas heladas, hasta ya no poder ver dónde comenzaba ni dónde terminaba la construcción.
Corte. (o punto y aparte).
Luego, un sillón de madera oscura cuyo respaldo trabajado semejaba al de los monarcas, que alguna vez vi en algún libro. O en alguna película. Y yo ahí. Sentada. En ese trono, en ese algo parecido a un reinado…
Corte. (o punto y aparte).
El venía de Kenia o Namibia o algo así, un lugar lejano lleno de sol y de leones y de dificultades. Estacionó el morrón y se bajo cual caballero de brillante armadura. Y caminó hasta el sillón-trono. Se acercó a mí con sus ojos oscuros, de mirada transparente y me envolvió con su cuerpo. Llegó atravesando el mundo, sólo para dejar besos frescos sobre mi frente afiebrada. Paseó los dedos de sus manos consoladoras por unos párpados hinchados, por unas pestañas empapadas. Y en un puño se guardó mis lágrimas gordas y saladas.
Y por un momento, mi corazón escapó del guante de hierro que lo aprisiona desde hace días. Y respiré en paz.
Corte. (o punto final).
Me desperté. Salí de la cama y abrí la ducha, como todas las mañanas. Me bañé, dejando que el vapor llenase el cuartito de baño. Envuelta la cabeza y el cuerpo con sendas toallas, limpié el espejo y me miré. Un rato. Largo.
Mis párpados todavía hinchados.
Colocaba con mis propias manos uno tras otro los pesados bloques de hielo para levantar las paredes. La blancura de los ladrillos me cegaba, el frío me enrojecía los dedos y me quemaba la piel, pero yo seguía y seguía sumando piezas heladas, hasta ya no poder ver dónde comenzaba ni dónde terminaba la construcción.
Corte. (o punto y aparte).
Luego, un sillón de madera oscura cuyo respaldo trabajado semejaba al de los monarcas, que alguna vez vi en algún libro. O en alguna película. Y yo ahí. Sentada. En ese trono, en ese algo parecido a un reinado…
Corte. (o punto y aparte).
El venía de Kenia o Namibia o algo así, un lugar lejano lleno de sol y de leones y de dificultades. Estacionó el morrón y se bajo cual caballero de brillante armadura. Y caminó hasta el sillón-trono. Se acercó a mí con sus ojos oscuros, de mirada transparente y me envolvió con su cuerpo. Llegó atravesando el mundo, sólo para dejar besos frescos sobre mi frente afiebrada. Paseó los dedos de sus manos consoladoras por unos párpados hinchados, por unas pestañas empapadas. Y en un puño se guardó mis lágrimas gordas y saladas.
Y por un momento, mi corazón escapó del guante de hierro que lo aprisiona desde hace días. Y respiré en paz.
Corte. (o punto final).
Me desperté. Salí de la cama y abrí la ducha, como todas las mañanas. Me bañé, dejando que el vapor llenase el cuartito de baño. Envuelta la cabeza y el cuerpo con sendas toallas, limpié el espejo y me miré. Un rato. Largo.
Mis párpados todavía hinchados.
La opresión en el pecho.
Esta tristeza que se niega a abandonarme.
Y una sensación no muy grata de soledad.
Esta tristeza que se niega a abandonarme.
Y una sensación no muy grata de soledad.

2 comentarios:
a levantar ese ánimo q la vida está llena de placeres sencillos q todos los días podemos encontrar. Ten por seguro q más pronto q tarde hallarás a alguien q te comprenda pero sobretodo busca la paz q está dentro de ti! . Un fuerte abrazo!
hay veces en que lo no resuelto surge de todos lados y te avasalla hasta desde abajo de las piedras... no esta mal dejarse balancear en la cuerda un rato y mirar el precipicio y darse cuenta de la poca atencion que uno presta a los actos cotidianos, a la gente de todos los dias, a las manías, a las razones, a la vida en la manera en que uno la lleva.
Y en ese mirar al vacío, en esa soledad puede existir la respuesta.
Y tiene que ver mas con la paz interna como vos decis. Entender-se, comprender-se, perdonar-se, amar-se.
Cuando se está en la oscuridad se busca la luz, no?
Hay una tristeza y una soledad que, creo y espero, ayudarán a crecer y a continuar en el camino.
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