28 de septiembre de 2007

C. escribe como me gustaria escribir/sentir a mí. O al menos , como me gustaría expresarme sobre lo cotidiano y lo intangible, con tanto detalle y tanto amor. Hay un poco de envidia en mis palabras. Y bastante de verdad en esta confesión.
C. es un ser humano al que no conozco y, sin embargo, admiro.
Lo maravilloso de esto, es que ella me obliga a buscar, a descubrir y a conocer otros mundos, otros trovadores, otras letras que parecen tan lejanas y son, sin embargo, parte de algo que reconozco como raíz. Son tan profundos que los siento míos. Yo sabía que existian


Mientras tú existas,

mientras mi mirada

te busque más allá de las colinas,

mientras nada

me llene el corazón,

si no es tu imagen,

y haya una remota posibilidad

de que estés viva en algún sitio,

iluminada por una luz—cualquiera...


Mientras

yo presienta que eres y te llamas así,

con ese nombre tuyo tan pequeño,

seguiré como ahora,

amada mía,

transido de distancia,

bajo ese amor que crece y no se muere,

bajo ese amor que sigue y nunca acaba.



( El autor, este poeta Angel González, es como un brindis. Habla por mi, por vos, por vos, por mí.
A veces siento que el hilo tira y mientras lo protejo y lo acomodo entre mis dedos , disfruto jugar con él.)

2 comentarios:

c. dijo...

gracias y qué bueno encontrarme con Ángel Gonzáles... saludos, c.

c. dijo...

z.