"La felicidad no existe. Y si existiera, hay que huirle.
Si consideramos la felicidad como un estado permanente, huyamosle, porque todo lo permanente se vuelve aburrido después de un tiempo, por el solo hecho de ser permanente.
O sea, hay que buscar y gozar de la alegría, de la serenidad, de la plenitud, de la satisfaccion con lo que uno hace, del amor de los que nos rodean, en ponerme al servicio de los otros, etc. Y dejarse de pensar en la felicidad como una cosa que hay que alcanzar. Porque en el minuto que la alcances vas a querer algo más y pensar que no sos del todo feliz y la vas a seguir buscando.
Para mí la felicidad tiene que conjugarse con el verbo ESTOY, no soy. Estoy feliz porque estoy serena, en paz, tengo alegría, disfruto de lo que hago y de la gente a la que quiero bien y que me quiere. Y busco mantener eso y me esfuerzo para mantener eso y hago todo lo que me ayuda a mantener eso y evito todo lo que no me ayuda a mantener eso.
De esa forma hay que pensarlo, para mí. Porque al decir “estoy” implica que mañana tal vez no lo estés, entonces te preocuparás por mantener y/o volver a recuperar ese estado y eso es un círculo virtuoso y no vicioso como el de buscar “ser feliz” que no existe. Porque si ser feliz es tener todo lo que uno quiere (no materialmente, obvio, sino paz, amor, salud, alegría, etc) siempre algo no vas a tener y lo vas a querer, entonces automáticamente, dejás de ser feliz. ¿Se entiende?"
Si. Se entiende...
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